I begin by recalling Pope Francis’ invitation in his opening Message to the Global Compact on Education proposing dialogue on the way we are building the future of our planet, on the need to invest in everyone talents and on him quoting the African proverb: “It takes an entire village to educate a child”. And building this village is a condition to educate.

According to the document, to achieve these global goals, the common journey of the education village needs to take important steps, such as:

Placing the person at the center of each educational process; Listening to the younger generations; Promoting women – encouraging the full participation of girls and young women in education; Making the family responsible – as the first and indispensable educating subject; Opening to welcome the most vulnerable and marginalized; Renewing economy and politics; Taking care of our Common Home.

Pope Francis concludes by saying: “Together, let us seek to find solutions, begin without fear processes of transformation and look to the future with hope. I invite everyone to be the protagonist of this alliance, assuming the personal and community commitment to cultivate, together, the dream of a solidary humanism, which corresponds to man’s expectations and God’s plan”.

In Uganda the primary role of women is still to procreate and provide food and meet the needs of the family. But in doing our missionary work among refugees, small and significant steps are being taken, both in catechesis with children and young people, in groups of women and now, specifically, in the Preschool that we inaugurated in the Holy Family Community, in the Pagirinya Settlement.

It was a long period of construction, monitoring and overcoming all kind of challenges that arose during the process. Now you can contemplate a new space, full of children enjoying the large and ventilated classrooms, a playground where they can spend some of their energies in a playful way, running happily and receiving a healthier and more consistent diet.

Every day, teachers prepare their classes after the children leave, with all determination and motivation, using the material available. With experience and creativity, they learned how to use everything to foster learning. Faced with this, everything we have faced during the construction period becomes small and insignificant.

Our missionary focus at the school now is to make this space not only “a place where one learns to read and write, but one that favors the formation of true Christians and good citizens committed to the Church and society”, as our dear Mother Cabrini used to say. Educating the hearts of these children according to human and Christian values as a foundation for the edification of the person in their relationship with the world around them.

There is a long way to go if we are to take the steps of the Global Compact on Education. Placing the child at the center of the process and transforming it into an agent of transformation requires time, patience, zeal and a lot of love. This takes place in attentively listening to their needs, in the inspiring dynamics of the role of women and the responsibility of the family in the educational process. All steps that need to be taken with awareness and commitment.

Sr. Glória Caixeta, msc


Pagirinya Refugee Settlement is a refugee camp in Eastern Adjumani District in Northern Uganda. Opened in July 2016, Pagirinya settlement hosts more than 32,000 refugees displaced from South Sudan.
The MSCs arrived in Uganda in April 2019, working with the refugees’ communities in Pagirinya, and with the local community in Dzaipi, Adjumani District.


Comienzo recordando la invitación del Papa Francisco en su Mensaje de apertura del Pacto Educativo Global proponiendo el diálogo sobre la forma en que estamos construyendo el futuro del planeta y sobre la necesidad de invertir los talentos de todos, y citando el proverbio africano: “para educar a un niño se necesita una aldea entera”. Y construir esta aldea es una condición para educar.

Según el documento, para alcanzar estos objetivos globales, el camino común de la aldea de la educación debe llevaradar pasos importantes, como:

Colocar a la persona en el centro de cada proceso educativo; Escuchar a las nuevas generaciones; Promover a la mujer – fomentando la plena participación de las niñas y las jóvenes en la educación; Responsabilizar a la familia – como primer e indispensable sujeto educador; Abrirse para acoger a los más vulnerables y marginados; Renovar la economía y la política; Cuidar nuestra Casa Común.

Papa Francisco concluye diciendo: “Busquemos juntos las soluciones, iniciemos procesos de transformación sin miedo y miremos hacia el futuro con esperanza. Invito a cada uno a ser protagonista de esta alianza, asumiendo un compromiso personal y comunitario para cultivar juntos el sueño de un humanismo solidario, que responda a las esperanzas del hombre y al diseño de Dios.”

En Uganda, el papel principal de la mujer sigue siendo el de procrear y proporcionar alimentos y satisfacer las necesidades de la familia. Pero al hacer nuestro trabajo misionero entre los refugiados, se están dando pequeños y significativos pasos, tanto en la catequesis con niños y jóvenes, como en los grupos de mujeres y ahora, concretamente, en la Escuela Infantil que inauguramos en la Comunidad de la Sagrada Familia, en el asentamiento de Pagirinya.

Fue un largo periodo de construcción, seguimiento y superación de todo tipo de retos que surgieron durante el proceso. Ahora se puede contemplar un nuevo espacio, lleno de niños que disfrutan de unas aulas amplias y ventiladas, un patio de recreo donde pueden gastar parte de sus energías de forma lúdica, correr alegremente y recibir una alimentación más sana y consistente.

Cada día, los profesores preparan sus clases a la salida de los niños, con toda la determinación y motivación, utilizando el material disponible. Con la experiencia y la creatividad, han aprendido a utilizarlo todo para fomentar el aprendizaje. Así, todo lo que hemos afrontado durante el periodo de construcción se vuelve pequeño e insignificante.

Nuestro enfoque misionero en la escuela ahora es hacer de este espacio no sólo “un lugar donde se aprende a leer y escribir, sino uno que favorezca la formación de verdaderos cristianos y buenos ciudadanos comprometidos con la Iglesia y la sociedad”, como decía nuestra querida Madre Cabrini. Educar el corazón de estos niños según los valores humanos y cristianos como base para la edificación de la persona en su relación con el mundo que le rodea.

Queda mucho camino por recorrer si queremos dar los pasos del Pacto Educativo Global. Situar al niño en el centro del proceso y convertirlo en un agente de transformación requiere tiempo, paciencia, celo y mucho amor. Esto tiene lugar en la escucha atenta de sus necesidades, en la dinámica inspiradora del papel de la mujer y en la responsabilidad de la familia en el proceso educativo. Todos los pasos que hay que dar con conciencia y compromiso.

Hna. Glória Caixeta, msc

El asentamiento de refugiados de Pagirinya es un campo de refugiados en el distrito oriental de Adjumani, en el norte de Uganda. Inaugurado en julio de 2016, el asentamiento de Pagirinya acoge a más de 32.000 refugiados desplazados de Sudán del Sur.

Las MSC llegaron a Uganda en abril de 2019, trabajando con las comunidades de refugiados en Pagirinya, y con la comunidad local de Dzaipi, en el distrito de Adjumani.


Comincio ricordando l’invito di Papa Francesco nel suo Messaggio per il lancio del Patto Educativo Globale, in cui propone un dialogo su come stiamo costruendo un futuro per il nostro pianeta e su quanto sia necessario investire nel talento di ognuno. Cita inoltre il proverbio africano: “Serve un intero villaggio, per educare un bambino.”. Costruire questo villaggio è una condizione per educare.

Secondo il documento, per raggiungere questi obiettivi globali, nel percorso comune del villaggio dell’educazione si devono compiere passi importanti, come ad esempio:

Mettere la persona al centro di ogni processo educativo; Ascoltare le giovani generazioni; Promuovere la donna, incoraggiando la piena partecipazione di bambine e giovani donne all’istruzione; Responsabilizzare la famiglia come primo e indispensabile soggetto educatore; Aprirsi ad accogliere i più vulnerabili ed emarginati; Rinnovare economia e politica; Prendersi cura della nostra Casa Comune.

Papa Francesco conclude dicendo: “Cerchiamo insieme di trovare soluzioni, avviare processi di trasformazione senza paura e guardare al futuro con speranza. Invito ciascuno ad essere protagonista di questa alleanza, facendosi carico di un impegno personale e comunitario per coltivare insieme il sogno di un umanesimo solidale, rispondente alle attese dell’uomo e al disegno di Dio.”.

In Uganda, il ruolo principale della donna è ancora quello di procreare, fornire cibo e soddisfare i bisogni della famiglia. Tuttavia, nello svolgimento del nostro lavoro missionario con i rifugiati, si stanno compiendo piccoli ma significativi passi: nella catechesi con bambini e ragazzi, nei gruppi di donne e ora, nello specifico, nella scuola materna che abbiamo inaugurato nella comunità Sacra Famiglia dell’insediamento di Pagirinya.

È stato un lungo periodo di costruzione, monitoraggio e superamento di ogni sorta di sfida emersa durante il processo. Ora si può contemplare un nuovo spazio, pieno di bambini che dispongono di aule grandi e ventilate, un parco giochi in cui usano le loro energie in modo giocoso, correndo felici e ricevendo un’alimentazione più sana e costante.

Ogni giorno, dopo che i bambini sono andati via, gli insegnanti preparano le lezioni con determinazione e motivazione, utilizzando il materiale disponibile. Con esperienza e creatività, hanno imparato a usare di tutto, per favorire l’apprendimento. Dinanzi a questo, tutto ciò che abbiamo affrontato durante il periodo di costruzione diventa piccolo e insignificante.

Ora, il nostro impegno missionario nella scuola è rendere questo spazio “un luogo in cui non solo si impara a leggere e a scrivere ma si incoraggia la formazione di veri cristiani e buoni cittadini impegnati nella Chiesa e nella società”, com’era solita dire la nostra cara Madre Cabrini, educando il cuore di questi bambini secondo i valori umani e cristiani come fondamenta per l’edificazione della persona nel suo rapporto con il mondo circostante.

C’è ancora molta strada da fare, se vogliamo intraprendere i passi del Patto Educativo Globale. Mettere il bambino al centro del processo e renderlo agente di trasformazione richiede tempo, pazienza, zelo e tanto amore. Ciò avviene con l’ascolto attento dei suoi bisogni, con la dinamica motivante del ruolo della donna e con la responsabilità della famiglia nel processo educativo. Tutti passi da compiere con consapevolezza e impegno.

Sr. Glória Caixeta, MSC

L’insediamento per rifugiati di Pagirinya è un campo profughi nella parte orientale del distretto di Adjumani, nell’Uganda del nord. Inaugurato nel luglio del 2016, l’insediamento di Pagirinya ospita più di 32.000 rifugiati sfollati dal Sudan del Sud.
Le MSC sono arrivate in Uganda nell’aprile del 2019 e lavorano con le comunità di rifugiati di Pagirinya e con la comunità locale di Dzaipi, nel distretto di Adjumani.


Inicio, recordando o Convite do papa Francisco em sua mensagem de abertura do Pacto Educativo Global ‘propondo o diálogo sobre o modo como estamos construindo o futuro do planeta e sobre a necessidade de investir nos talentos de todos’ e, como o mesmo citou o Provérbio africano: “para educar uma criança é necessário uma aldeia inteira”. E essa aldeia, temos de construí-la como condição para educar.

Segundo o Documento, para atingir estes objetivos globais, a caminhada comum da «aldeia da educação» precisa dar passos importantes, tais como:

Colocar a pessoa no centro de cada processo educativo; Ouvir as gerações mais novas; Promover a mulher – favorecer a participação plena das meninas e das jovens na educação; Responsabilizar a família – como o primeiro e indispensável sujeito educador; Abrir-se à acolhida aos mais vulneráveis e marginalizados; Renovar a economia e a política; Cuidar da casa comum.

E o Papa Francisco finaliza dizendo: “Juntos, procuremos encontrar soluções, iniciar sem medo processos de transformação e olhar para o futuro com esperança. Convido a cada um para ser protagonista desta aliança, assumindo o compromisso pessoal e comunitário de cultivar, juntos, o sonho dum humanismo solidário, que corresponda às expetativas do homem e ao desígnio de Deus.

Em nossa realidade ugandense, missionando entre os refugiados, onde a função primordial da mulher ainda é a de procriar e prover alimento e suprir as necessidades da família, está-se dando passos pequenos e significativos, tanto na catequese com crianças e jovens, nos grupos de mulheres e, concretamente, na Pré-escola que estamos acabando de construir, na Comunidade Sagrada Família, no Assentamento da Pagirinya.

Foi um longo período de construção, acompanhamento e superação de todo tipo de desafios que surgiram no decorrer do processo. Agora, ao contemplar o novo espaço, cheio de crianças usufruindo das amplas e ventiladas salas de aulas, de um playgroung onde podem gastar um pouco de suas energias de forma lúdica, correndo felizes e recebendo uma alimentação mais saudável e consistente… ;

As Professoras com toda garra e motivação, preparando suas aulas depois que as crianças vão embora, usando o material disponível que não se assemelha em nada com aqueles usados em nossas escolas, e que elas aprenderam com a experiência e a criatividade a usar, para favorecer o aprendizado… Diante disso, tudo o que enfrentamos no período de construção torna-se pequeno e insignificante!!!

O nosso foco missionário nessa escola agora é tornar esse espaço não somente “num local onde se aprende a ler e a escrever, mas que favoreça a formação de verdadeiras/os cristãs/os e boas cidadãs / bons cidadãos comprometidos com a igreja e a sociedade”, como dizia nossa querida Madre Cabrini. Educar o coração dessas crianças segundo os valores humanos e cristãos como fundamento para a edificação da pessoa em sua relação com o mundo que a rodeia.

Há um longo caminho a ser feito se quisermos assumir os passos do Pacto Educativo Global. Colocar a criança no centro do processo e transforma-la em agente de transformação requer tempo, paciência, zelo e muito amor. Isto se dá na escuta atenta de suas necessidades, na dinâmica inspiradora do papel da mulher e a responsabilidade da família no processo educacional. Todos os passos deverão ser dados com consciência e comprometimento.

Ir. Glória Caixeta, msc

Pagirinya é um campo de refugiados na parte leste do distrito de Adjumani, norte de Uganda. Inaugurado em julho de 2016, o assentamento Pagirinya abriga mais de 32.000 refugiados deslocados do Sul do Sudão.
Os MSCs chegaram a Uganda em abril de 2019 e trabalham com as comunidades de refugiados de Pagirinya e a comunidade local de Dzaipi no Distrito de Adjumani.

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