THE YOUTH CROSS ARRIVES AT THE CABRINI SCHOOL IN MADRID

On the 4th of November we had the good fortune to welcome the Youth Cross to our school in Madrid, which has spent a whole school day with us. It has been a fantastic experience for all our students at the school as they have had the opportunity to welcome, accompany and honour the Pilgrim Cross on this day. Therefore, the Santa Francisca Javier Cabrini School in Madrid prepared to receive her as the occasion deserved.

Many of our students did not have the opportunity to experience first-hand the different World Youth Days in recent years, but they were able to see and hear the testimony of the welcome that their school gave in 2011, welcoming many young people from different world delegations to the WYD of that year, giving meaning to the true meaning of the Youth Cross that Pope John Paul II gave to all the young people of the world in 1984, accompanied by these words:

“Dear young people, as we close the Holy Year, I entrust to you the sign of this Jubilee Year: the Cross of Christ! Carry it throughout the world as a sign of the love of the Lord Jesus for humanity and proclaim to all that only in the dead and risen Christ is there salvation and redemption”.

The young people have since fulfilled the Holy Father’s wish, carrying the Cross to every corner of the world. Today, our students have joyfully embraced the Cross of Christ and made it their own. They were no longer watching a video of what other young people had done years before. Today they were the ones who carried on their shoulders the hope that has become a promise. The triumph of life over death. The triumph of God’s love.

Before the Cross, our young people wanted to prostrate all the difficulties that we have experienced in recent years: illness, death, loneliness, suffering. But also all those that have made them renew their faith: hope, solidarity, self-giving, forgiveness, service and love, above all Love. They have placed all this before the Cross as an offering that represents what they are and what they want to be, a living testimony of God’s Love. At the foot of the Cross they placed their most beloved objects, as a symbol of their personal dedication, placing themselves in the hands of Jesus, allowing themselves to be accompanied by Him and asking Him to help them to know how to carry their own cross with hope and with their eyes always fixed on God.

This is the Cross of Christ who conquered death, the immense Love of the Father who gave us his Son, the efforts to get up after every fall, the strength and impetus of the young Church that remains firm in faith. Today, here and now, looking at the Cross, let us feel wanted and loved by Jesus. He is our Friend, the one who gave his life for us. Today as his young man and friend he asks us to “Pick up his Cross and follow him”, to be courageous, no matter “what they say”.

Mary, his mother, travels with the Pilgrim Cross. She who accompanied Jesus until the last breath of his life. And we, to live this very special day, wanted to feel accompanied by our families, parents, brothers and sisters, educators and friends of this great Cabrinian family of which we are all a part, in this beautiful mission of raising the Cross of Christ and following Him. All together, as a family, we have looked at the Cross in silence and tried to listen to what each one of us is asking of it.

After the two moments of the celebration, the meeting with the Cross in the school and the subsequent procession of the whole educational community, we returned to the classrooms, still with the sound of the drums resounding in our hearts, and with the image in our minds of how the Cross was carried on the shoulders of our young students. With a firm step they went in procession to the Hermitage, where it would be handed over to the young people of the Parish of Santa Paula, happy to have lived this unforgettable experience and with the firm conviction that each one of us has a mission in life and helped by those who love us most we walk with Him to achieve it.

As an educational centre we wanted to go beyond a purely academic formation, making it clear that this formation is based on the Education of the Heart, as Mother Cabrini proposed to us more than a hundred years ago, making us sensitive and attentive to the socio-cultural situation of our environment, the situation of the world, of society and of the Church.

Through the education of the person and by appealing to the conscience of our young people, we wanted to bring about a change of mentality that would promote a culture of welcome and solidarity in them. In a society where materialism is becoming more and more prevalent and the loss of Christian values is a reality, we want to reaffirm our faith, relying on the symbol of the Cross.

This has been a day of celebration for the whole educational community in which we have joined in the commitment of the young people who carry the Cross in procession throughout the world, supporting them on their journey, accompanying their steps, which today have sounded more firm than ever. Today we have been a family, so that they feel they are not alone. In each of the steps they have taken, we have all been there, helping them to grow.

May we all be One! (John 17:20-26)

Management Team

St. Francis Xavier Cabrini School. Madrid


LA CRUZ DE LOS JÓVENES LLEGA AL COLEGIO CABRINI DE MADRID

El pasado 4 de noviembre tuvimos la gran suerte de recibir en nuestro colegio de Madrid la Cruz de los jóvenes, la cual ha pasado toda una jornada lectiva entre nosotros. Ha sido una fantástica vivencia para todos nuestros alumnos del colegio puesto que han tenido la oportunidad de acoger, acompañar y honrar a la Cruz Peregrina en este día. Por ello, el Colegio Santa Francisca Javier Cabrini de Madrid se preparó para recibirla como merecía la ocasión.

Muchos de nuestros alumnos no tuvieron oportunidad de vivir en primera persona las distintas convocatorias de las Jornadas Mundiales de la Juventud de estos últimos años pero si han podido ver y escuchar el testimonio de la acogida que su colegio realizó en el año 2011, acogiendo a numerosos jóvenes de diferentes delegaciones mundiales en las JMJ de aquel año, dando sentido al verdadero significado de la Cruz de los Jóvenes que el Papa Juan Pablo II les regaló en 1984 a todos los jóvenes del mundo acompañada de estas palabras:

«Queridos jóvenes, al clausurar el Año Santo os confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención».

Los jóvenes han cumplido desde entonces el deseo del Santo Padre, portando la Cruz por todos los rincones del mundo. Hoy, nuestros alumnos han acogido con alegría la Cruz de Cristo y la han hecho suya. Ya no estaban ante un video de lo que otros jóvenes habían hecho años atrás. Hoy han sido ellos los encargados de portar sobre sus hombros la esperanza hecha promesa. La del triunfo de la vida sobre la muerte. La del triunfo del Amor de Dios.

Ante la Cruz nuestros jóvenes han querido postrar todas las dificultades que hemos vivido estos últimos años enfermedad, muerte, soledad, sufrimiento. Pero también todas aquellas que les hacer renovar su fe: esperanza, solidaridad, entrega, perdón, servicio y amor, sobre todo Amor. Todo ello lo han puesto ante la Cruz a modo ofrenda que representa lo que son y lo que quieren ser, testimonio vivo del Amor de Dios. En

los pies de la Cruz colocaron sus objetos más queridos, como símbolo de su entrega personal, poniéndose en las manos de Jesús, dejándose acompañar por Él y pidiéndole que les ayude a saber llevar su propia cruz desde la esperanza y con los ojos puestos siempre en Dios.

Esta es la Cruz del Cristo que venció a la muerte, el inmenso Amor del Padre que nos entregó a su Hijo, los esfuerzos por levantarse tras cada caída, la fuerza y el ímpetu de la Iglesia joven que permanece firme en la fe. Hoy, aquí y ahora, mirando a la Cruz vamos a sentirnos queridos y amados por Jesús. Él es nuestro Amigo, el que dio la vida por nosotros. Hoy como joven y amigo suyo nos pide que “Levantemos su Cruz y le sigamos”, que seamos valientes, sin importar “el qué dirán”.

Junto a la Cruz Peregrina viaja María, su madre. La que acompañó a Jesús hasta el último aliento de su vida. Y nosotros, para vivir este día tan especial, quisimos sentirnos acompañados nuestras familias, padres, hermanos, educadores y amigos de esta gran familia cabriniana de la que todos formamos parte, en esta bonita misión de levantar la Cruz de Cristo y seguirle. Todos juntos, como una familia, hemos mirado a la Cruz en silencio y tratando de escuchar lo que a cada uno de nosotros nos pide.

Vividos los dos momentos de la celebración, encuentro con la Cruz en el colegio y la procesión posterior de toda la comunidad educativa, volvimos a las aulas, aún con el sonido de los tambores resonando en nuestros corazones, y con la imagen en nuestras retinas de como la Cruz era portada sobre los hombros de nuestros jóvenes alumnos de colegio. Con paso firme se dirigían en procesión hacia la Ermita, lugar donde sería entregada a los jóvenes de la Parroquia de Santa Paula, contentos de haber vivido esta experiencia inolvidable y con el firme convencimiento de que cada uno de nosotros tenemos una misión en la vida y ayudados por los que más nos quieren caminamos junto a Él para conseguirlo.

Como centro educativo hemos querido ir más allá de una pura formación académica haciendo patente que esa formación parte de la Educación del Corazón, tal y como Madre Cabrini nos propuso hace ya más de cien años, haciéndonos sensibles y atentos a la situación socio cultural de nuestro entorno, la situación del mundo, de la sociedad y de la Iglesia.

A través de la educación de la persona y apelando a la conciencia de nuestros jóvenes, hemos querido provocar un cambio de mentalidad que promueva una cultura de acogida y solidaridad en ellos. En una sociedad donde el materialismo se impone cada día más y la pérdida de valores cristianos es una realidad, nosotros queremos reafirmar nuestra fe, apoyándonos en el símbolo de la Cruz.

Este ha sido un día de celebración para toda la comunidad educativa en que nos hemos unido al compromiso de los jóvenes que llevan la Cruz en procesión por todo el mundo, arropándolos en su camino, acompañando sus pasos que hoy han sonado más firmes que nunca. Hoy hemos sido familia, para que sientan que no están solos. En cada uno de los pasos que ha dado, allí hemos estado todos, ayudándoles a crecer.

¡Qué todos seamos Uno! (Juan 17, 20-26)

Equipo Directivo

Colegio Santa Francisca Javier Cabrini. Madrid


LA CROCE DEI GIOVANI ARRIVA ALLA SCUOLA CABRINI DI MADRID

Il 4 novembre abbiamo avuto la fortuna di accogliere la Croce della Gioventù nella nostra scuola di Madrid, che ha trascorso un’intera giornata con noi. È stata un’esperienza fantastica per tutti i nostri studenti della scuola che hanno avuto l’opportunità di accogliere, accompagnare e onorare la Croce Pellegrina in questo giorno. Per questo motivo, la scuola Santa Francisca Javier Cabrini di Madrid si è preparata a riceverla come meritava l’occasione.

Molti dei nostri studenti non hanno avuto l’opportunità di vivere in prima persona le varie Giornate Mondiali della Gioventù degli ultimi anni, ma hanno potuto vedere e sentire la testimonianza dell’accoglienza che la loro scuola ha dato nel 2011, accogliendo molti giovani di diverse delegazioni mondiali nella GMG di quell’anno, dando senso al vero significato della Croce della Gioventù che Papa Giovanni Paolo II ha dato a tutti i giovani del mondo nel 1984, accompagnato da queste parole:

“Cari giovani, mentre chiudiamo l’Anno Santo, vi affido il segno di questo Anno Giubilare: la Croce di Cristo! Portatelo in tutto il mondo come segno dell’amore del Signore Gesù per l’umanità e proclamate a tutti che solo in Cristo morto e risorto c’è salvezza e redenzione”.

Da allora i giovani hanno realizzato il desiderio del Santo Padre, portando la Croce in ogni angolo del mondo. Oggi, i nostri studenti hanno abbracciato con gioia la Croce di Cristo e l’hanno fatta propria. Non stavano più guardando un video di quello che altri giovani avevano fatto anni prima. Oggi erano loro a portare sulle spalle la speranza che è diventata una promessa. Il trionfo della vita sulla morte. Il trionfo dell’amore di Dio.

Davanti alla Croce, i nostri giovani hanno voluto prostrare tutte le difficoltà che abbiamo vissuto in questi anni: malattia, morte, solitudine, sofferenza. Ma anche tutti quelli che gli hanno fatto rinnovare la loro fede: la speranza, la solidarietà, il dono di sé, il perdono, il servizio e l’amore, soprattutto l’Amore. Hanno messo tutto questo davanti alla croce come un’offerta che rappresenta ciò che sono e ciò che vogliono essere, una testimonianza vivente dell’Amore di Dio. Ai piedi della croce hanno posto i loro oggetti più cari, come simbolo della loro dedizione personale, mettendosi nelle mani di Gesù, lasciandosi accompagnare da Lui e chiedendogli di aiutarli a sapere come portare la propria croce con speranza e con lo sguardo sempre fisso su Dio.

Questa è la croce di Cristo che ha vinto la morte, l’immenso Amore del Padre che ci ha dato suo Figlio, gli sforzi per rialzarsi dopo ogni caduta, la forza e lo slancio della giovane Chiesa che rimane ferma nella fede. Oggi, qui e ora, guardando la croce, sentiamoci voluti e amati da Gesù: è il nostro Amico, colui che ha dato la sua vita per noi. Oggi come giovane e amico ci chiede di “prendere la sua croce e seguirlo”, di essere coraggiosi, non importa “cosa dice la gente”.

Maria, sua madre, viaggia con la Croce Pellegrina. Colei che ha accompagnato Gesù fino all’ultimo respiro della sua vita. E noi, per vivere questo giorno tanto speciale, abbiamo voluto sentirci accompagnati dalle nostre famiglie, genitori, fratelli e sorelle, educatori e amici di questa grande famiglia cabriniana di cui tutti facciamo parte, in questa bella missione di innalzare la croce di Cristo e seguirlo. Tutti insieme, come famiglia, abbiamo guardato la croce in silenzio e abbiamo cercato di ascoltare ciò che ognuno di noi chiede ad essa.

Dopo i due momenti della celebrazione, l’incontro con la Croce nella scuola e la successiva processione di tutta la comunità educativa, siamo tornati nelle aule, ancora con il suono dei tamburi che risuonava nei nostri cuori, e con l’immagine nella nostra mente di come la Croce veniva portata sulle spalle dei nostri giovani studenti. Con passo fermo si sono recati in processione all’Eremo, dove sarà consegnato ai giovani della Parrocchia di Santa Paula, felici di aver vissuto questa indimenticabile esperienza e con la ferma convinzione che ognuno di noi ha una missione nella vita e aiutato da chi più ci ama, camminiamo con Lui per realizzarla.

Come centro educativo abbiamo voluto andare oltre una formazione puramente accademica, chiarendo che questa formazione si basa sull’Educazione del Cuore, come ci ha proposto Madre Cabrini più di cento anni fa, rendendoci sensibili e attenti alla situazione socio-culturale del nostro ambiente, alla situazione del mondo, della società e della Chiesa.

Attraverso l’educazione della persona e facendo appello alla coscienza dei nostri giovani, volevamo provocare un cambiamento di mentalità che promuovesse in loro una cultura dell’accoglienza e della solidarietà. In una società in cui il materialismo è sempre più diffuso e la perdita dei valori cristiani è una realtà, vogliamo riaffermare la nostra fede, affidandoci al simbolo della Croce.

Questo è stato un giorno di festa per tutta la comunità educativa in cui ci siamo uniti all’impegno dei giovani che portano la Croce in processione in tutto il mondo, sostenendoli nel loro cammino, accompagnando i loro passi, che oggi sono suonati più saldi che mai. Oggi siamo stati una famiglia, affinché sentano di non essere soli. In ognuno dei passi che hanno fatto, siamo stati tutti presenti, aiutandoli a crescere.

Che possiamo essere tutti Uno! (Giovanni 17, 20-26)

Team di gestione

Scuola St. Francis Xavier Cabrini. Madrid


A CRUZ DA JUVENTUDE CHEGA À ESCOLA CABRINI EM MADRID

No dia 4 de novembro tivemos a sorte de receber a Cruz Jovem em nossa escola em Madri, que passou um dia inteiro conosco. Foi uma experiência fantástica para todos os nossos alunos da escola, pois tiveram a oportunidade de receber, acompanhar e honrar a Cruz Peregrina neste dia. Por esta razão, a Escola Santa Francisca Javier Cabrini em Madri se preparou para recebê-la como a ocasião merecia.

Muitos de nossos alunos não tiveram a oportunidade de experimentar em primeira mão as várias Jornadas Mundiais da Juventude nos últimos anos, mas puderam ver e ouvir o testemunho da acolhida que sua escola deu em 2011, acolhendo muitos jovens de diferentes delegações mundiais na JMJ daquele ano, dando sentido ao verdadeiro significado da Cruz Jovem que o Papa João Paulo II deu a todos os jovens do mundo em 1984, acompanhado destas palavras:

“Queridos jovens, ao encerrar o Ano Santo, confio a vocês o sinal deste Ano Jubilar: a Cruz de Cristo! Levá-lo pelo mundo como sinal do amor do Senhor Jesus pela humanidade e proclamar a todos que somente em Cristo morto e ressuscitado há salvação e redenção”.

Desde então, os jovens têm cumprido o desejo do Santo Padre, carregando a cruz para todos os cantos do mundo. Hoje, nossos alunos abraçaram alegremente a Cruz de Cristo e a fizeram sua própria. Eles não estavam mais assistindo a um vídeo do que outros jovens haviam feito anos antes. Hoje foram eles que carregaram sobre seus ombros a esperança que se tornou uma promessa. O triunfo da vida sobre a morte. O triunfo do amor de Deus.

Antes da Cruz, nossos jovens queriam prostrar todas as dificuldades que experimentamos nos últimos anos: doença, morte, solidão, sofrimento. Mas também todos aqueles que os fizeram renovar sua fé: esperança, solidariedade, doação, perdão, serviço e amor, acima de tudo Amor. Eles colocaram tudo isso diante da cruz como uma oferta que representa o que eles são e o que eles querem ser, um testemunho vivo do Amor de Deus. Aos pés da cruz colocaram seus objetos mais queridos, como símbolo de sua dedicação pessoal, colocando-se nas mãos de Jesus, deixando-se acompanhar por Ele e pedindo-Lhe que os ajudasse a saber como carregar sua própria cruz com esperança e com os olhos sempre fixos em Deus.

Esta é a Cruz de Cristo que venceu a morte, o imenso Amor do Pai que nos deu seu Filho, os esforços para nos levantarmos após cada queda, a força e o ímpeto da jovem Igreja que permanece firme na fé. Hoje, aqui e agora, olhando para a Cruz, sintamo-nos queridos e amados por Jesus. Ele é nosso Amigo, aquele que deu sua vida por nós. Hoje, quando jovem e seu amigo, ele nos pede para “pegar sua cruz e segui-lo”, para sermos corajosos, não importa “o que as pessoas digam”.

Maria, sua mãe, viaja com a Cruz Peregrina. Ela que acompanhou Jesus até o último suspiro de sua vida. E nós, para viver este dia tão especial, queríamos nos sentir acompanhados por nossas famílias, pais, irmãos e irmãs, educadores e amigos desta grande família cabriniana da qual todos fazemos parte, nesta bela missão de levantar a Cruz de Cristo e segui-Lo. Todos juntos, como uma família, olhamos para a Cruz em silêncio e tentamos ouvir o que cada um de nós está pedindo a ela.

Após os dois momentos de celebração, o encontro com a Cruz na escola e a subsequente procissão de toda a comunidade educativa, voltamos às salas de aula, ainda com o som dos tambores ressoando em nossos corações, e com a imagem na mente de como a Cruz foi carregada nos ombros de nossos jovens estudantes. Com passo firme foram em procissão ao Hermitage, onde seria entregue aos jovens da Paróquia de Santa Paula, felizes por terem vivido esta experiência inesquecível e com a firme convicção de que cada um de nós tem uma missão na vida e ajudados por aqueles que mais nos amam, caminhamos com Ele para alcançá-la.

Como centro educacional, queríamos ir além de uma formação puramente acadêmica, deixando claro que esta formação se baseia na Educação do Coração, como nos propôs Madre Cabrini há mais de cem anos, tornando-nos sensíveis e atentos à situação sócio-cultural de nosso ambiente, à situação do mundo, da sociedade e da Igreja.

Através da educação da pessoa e do apelo à consciência de nossos jovens, quisemos provocar uma mudança de mentalidade que promovesse uma cultura de acolhida e solidariedade neles. Em uma sociedade onde o materialismo está se tornando cada vez mais predominante e a perda dos valores cristãos é uma realidade, queremos reafirmar nossa fé, confiando no símbolo da Cruz.

Este tem sido um dia de festa para toda a comunidade educativa, no qual nos unimos ao compromisso dos jovens que carregam a Cruz em procissão pelo mundo, apoiando-os em sua jornada, acompanhando-os em seus passos, que hoje soam mais firmes do que nunca. Hoje somos uma família, de modo que eles sentem que não estão sozinhos. Em cada um dos passos que deram, todos nós estivemos lá, ajudando-os a crescer.

Que todos sejamos Um! (João 17, 20-26)

Equipe de gerenciamento

Escola St. Francis Xavier Cabrini. Madrid

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