Ugandan Community Update

Greetings from Dzaipi, Uganda!

It’s hard to believe that we have already been in Uganda for three months! The people of Dzaipi have been incredibly warm and welcoming to us since the day we arrived. Neighbors have brought us chickens and homemade peanut butter, strangers have helped us navigate our way around town, and countless visitors have stopped by our home to formally welcome us. It’s clear that this community embodies Deuteronomy 10:19, “You, too, must show love to foreigners, for you yourselves were foreigners in Egypt”. We feel incredibly grateful and blessed to call Dzaipi our new “home”!

During our first two months here, we focused on getting settled in our community, learning about Ugandan and South Sudanese cultures, and introducing ourselves in Dzaipi’s five surrounding refugee settlements: Nyumanzi, Pagrinya 1, Pagrinya 2, Ayilo 1, and Ayilo 2.

Now that we are somewhat settled, we’ve shifted our focus to familiarizing ourselves with the settlements’ structures and institutions, building relationships with refugee communities, and deepening our understanding of community challenges. We visit chapels, schools, and health centers to learn about their services and gaps in care. We visit families, people with disabilities, and elderly people, listen to their stories, and offer any emotional, practical, or spiritual support that we can. Recently, we’ve started hosting informal “focus groups” where refugees share their perspectives on their community’s greatest strengths, challenges, and needs. These discussions differ in every community, but the most commonly identified challenges include access to water, nutrition, medical care, and education.

Through all of these visits and group discussions, we are forming a more comprehensive understanding of the communities we will serve. We also use these opportunities to develop relationships and show small acts of love, compassion, and solidarity in any way that we can.

It has been challenging to remain patient during this period of assessment, especially when we’re confronted with the considerable suffering that many refugees continue to endure. We’re eager to start responding in a more systematic and tangible way. However, we hope that taking the time to thoroughly assess these communities will help us serve our South Sudanese brothers and sisters more effectively and ultimately share God’s love more abundantly.

Thank you to all of our Sisters, laity, family, and friends for the continued prayers and support!

With Love,

Ugandan Community

Albertina, Addise, Natalie, Translator Simone Peter

Saludos desde Dzaipi, Uganda!
Es difícil de creer que ya llevamos tres meses en Uganda! La gente de Dzaipi ha sido increíblemente cálida y acogedora con nosotros desde el día en que llegamos. Los vecinos nos han traído pollos y mantequilla de maní casera, extraños nos han ayudado a navegar por la ciudad, y un sinnúmero de visitantes se han detenido en nuestra casa para darnos la bienvenida formalmente. Es claro que esta comunidad encarna Deuteronomio 10:19, “También vosotros debéis mostrar amor a los extranjeros, porque vosotros mismos erais extranjeros en Egipto”. Nos sentimos increíblemente agradecidos y bendecidos al llamar a Dzaipi nuestro nuevo “hogar”!
Durante nuestros primeros dos meses aquí, nos concentramos en instalarnos en nuestra comunidad, en aprender sobre las culturas ugandesa y sudanesa del sur, y en presentarnos en los cinco asentamientos de refugiados que rodean a Dzaipi: Nyumanzi, Pagrinya 1, Pagrinya 2, Ayilo 1 y Ayilo 2.
Ahora que estamos un poco asentados, hemos cambiado nuestro enfoque para familiarizarnos con las estructuras e instituciones de los asentamientos, construyendo relaciones con las comunidades de refugiados y profundizando nuestra comprensión de los desafíos comunitarios. Visitamos capillas, escuelas y centros de salud para conocer sus servicios y las lagunas en la atención. Visitamos a familias, personas con discapacidades y ancianos, escuchamos sus historias y ofrecemos todo el apoyo emocional, práctico o espiritual que podamos. Recientemente, hemos empezado a organizar “grupos focales” informales donde los refugiados comparten sus perspectivas sobre las mayores fortalezas, retos y necesidades de su comunidad. Estas discusiones difieren en cada comunidad, pero los desafíos más comúnmente identificados incluyen el acceso al agua, la nutrición, la atención médica y la educación.
A través de todas estas visitas y discusiones de grupo, estamos formando un entendimiento más amplio de las comunidades a las que serviremos. También usamos estas oportunidades para desarrollar relaciones y mostrar pequeños actos de amor, compasión y solidaridad de cualquier manera que podamos.
Ha sido un desafío permanecer paciente durante este período de evaluación, especialmente cuando nos enfrentamos con el considerable sufrimiento que muchos refugiados continúan sufriendo. Estamos ansiosos por empezar a responder de una manera más sistemática y tangible. Sin embargo, esperamos que tomarnos el tiempo para evaluar a fondo estas comunidades nos ayude a servir a nuestros hermanos y hermanas del sur de Sudán de manera más efectiva y, en última instancia, compartir más abundantemente el amor de Dios.
Gracias a todas nuestras Hermanas, laicos, familiares y amigos por sus continuas oraciones y apoyo!
Con amor,
Comunidad de Uganda

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