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La estatua de Santa Francisca Cabrini en la Basílica de San Pedro en Roma

En la Basílica de San Pedro de Roma, el 8 de diciembre de 1946, cinco meses después de su canonización, se colocó una gran estatua de Santa Cabrini. Se encuentra en la nave central. Aquí, delimitadas por imponentes pilares, se abren 39 nichos con las figuras de los santos fundadores de las órdenes y congregaciones religiosas. En una de ellas, a doce metros de altura junto al altar papal, se colocó la estatua de Santa Francisca Javier Cabrini, fundadora de la Congregación de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús. Era una de las pocas nichos disponibles en ese momento y fue precisamente el Papa Pío XII, quien unos meses antes, el 7 de julio de 1946, había canonizado a la Madre Cabrini, quien decidió rendir homenaje a la santa.

 

 

El grupo escultórico de mármol, que representa a la misionera y a un ángel, fue encargado al escultor Enrico Tadolini (1884-1967), descendiente de una familia de artistas romanos cuyo progenitor, Adamo, había sido alumno predilecto de Antonio Canova.


 

 

Esculpida a partir de un bloque de mármol de color índigo de cincuenta toneladas procedente de Gubbio di Querceta, en los Alpes Apuanos, la estatua de Cabrini bate récords: mide cinco metros de alto, dos y medio de ancho y pesa más de veinticinco toneladas; el ángel que se encuentra a sus pies mide dos metros y medio de alto y pesa siete toneladas. El peso total del conjunto de mármol es de unas treinta y tres toneladas, incluida la base. Es lógico, por tanto, que para transportar el enorme monumento a la plaza de San Pedro se utilizara un vagón ferroviario especial equipado con dieciséis ruedas de goma y que, para acceder al interior de la basílica vaticana, fuera necesario el uso de trescientos metros de gruesas cuerdas y de un gigantesco cabrestante, el mismo que en 1500 se había utilizado para levantar el obelisco de la plaza de San Pedro.

 

 

El grupo de mármol, donado en agradecimiento por un favor recibido por el arquitecto estadounidense Thomas Le Roy Warmer, a quien posteriormente se le encomendó la construcción del santuario cabriniano de Chicago, fue inaugurado y bendecido por el cardenal Federico Tedeschini. En su intervención, el cardenal recordó haber conocido a Madre Cabrini y haber mantenido con ella una intensa correspondencia.


 

A la ceremonia asistieron cardenales, obispos, miembros de la Junta Católica para la Emigración, el embajador de los Estados Unidos y grupos de hermanas cabrinianas llegadas de todo el mundo. Estaba presente la Madre Antonietta della Casa, en cuyos brazos había fallecido la Madre Cabrini el 22 de diciembre de 1917, y, por supuesto, una nutrida representación de los habitantes de Sant'Angelo, encabezados por el padre Nicole de Martino.

 

 

El Papa es el arca viviente de la nueva alianza en

el que se encuentra depositada la divina ley.
Entre una y otra ola, S.F.J. Cabrini

 

 

 

 

Imágenes: dos imágenes históricas e inéditas del difícil traslado de la estatua de mármol desde la Plaza de San Pedro hasta el interior de la Basílica. En la primera foto, a la izquierda, frente al vagón de tren, aparece el donante Thomas Le Roy Warmer; en la otra foto, los obreros deslizan la estatua hacia la basílica utilizando gruesas cuerdas y un cabrestante que en el siglo XVI sirvió para levantar el obelisco de la Plaza de San Pedro.

Fuente: La Cordata, julio-agosto de 2021