Durante la homilía de Pentecostés del año pasado, el papa León XIV nos recordó la extraordinaria obra que realiza el Espíritu Santo en la vida de los apóstoles. 
El Espíritu, decía el Santo Padre, abre las fronteras dentro de nosotros, en nuestras relaciones y entre los pueblos. Así, entre tantos dones, recibimos también una nueva mirada, una inteligencia del corazón y la alegría de la fraternidad. Todos ellos son frutos del Espíritu que nos ayudan a vivir relaciones verdaderas y buenas, con Dios, con nosotros mismos y con los demás. 
¡Feliz fiesta de Pentecostés de parte de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús!
COMENTARIOS